martes, 24 de julio de 2012

DESPEJAR EL CAMINO PARA EL ENCUENTRO CONMIGO MISMA

Entonces, ¿Qué podemos hacer para conocer a ese otro que vive en mi interior?. Profundizando en mi propia experiencia y leyendo algunos autores calificados en este tema, logré extraer algunas reflexiones, que pudieran servir como podadora para eliminar la maleza que tupe el hermoso camino hacia el encuentro con nosotros mismo. Espero que les sirva de ayuda. 1.- Decide si realmente quieres el encuentro. Esto te debe llevar a examinar toda tu conducta. Desde la forma en que tomas los cubiertos al comer, hasta lo que te colocas de primero al vestirte todas las mañanas. Prueba hacer las cosas de manera diferente a como lo has hecho toda tu vida. Descubre tu forma de hacer. 2.- Hazte responsable de tus pensamientos. Obsérvalos. Vive atento a cada pensamiento como si de ello dependiera tu vida. ¡HEY ¡Si!, de ello depende toda tu vida!!! 3.- Busca la claridad mental. Para esto debes sacar la basura todas las noches. No de la casa, sino de tu mente. Separa la paja del trigo. Observa qué pensamientos te ayudan y cuáles te causan estrés. Refuerza los primeros y desecha los segundos. 4.- Deja de tener la razón y comienza a tener Paz. La razón se defiende sola. Si tienes necesidad de expresar o explicar o aclarar tu verdad, es porque no la tienes clara. Recuerda que la verdad y la razón son palabras muy subjetivas. 5:- Descubre el miedo cuando se te manifieste. El miedo es una señal de que algo no anda bien en ti. Agradece la alerta, bendícela y suéltala. 6.- Para soltar el miedo, conéctate con el presente. El miedo siempre es una sensación generada por una incertidumbre del futuro, es algo que aun no ha pasado y que quizás no pase nunca. Vuelve al presente donde no esta pasando nada. 7.- Entiende que no puedes cambiar a la gente que te rodea, pero puedes cambiar tú. 8.- No puedes cambiar algunas situaciones que estás viviendo pero puedes cambiar la forma de verlas. Cambia tu visión. Pregúntate ¿Dé qué forma positiva puedo ver esto? 9.- Profundiza en tus sentimientos. Pregunta siempre ¿Por qué estoy sintiendo esto?¿ Es miedo o Amor? 10.- Hazte consciente de tu cuerpo. No seas mezquino con tus necesidades humanas. Come cuando tengas hambre, bebe cuando tengas sed. Relájate. Escucha y Respeta tu cuerpo. 11.- Deja de pretender ser un ejemplo para los demás. Date el permiso para equivocarte, no finjas siempre que todo está bien. Vive como quieras, se feliz. El que quiera aprender de ti lo hará espontáneamente. 12.- Busca ayuda. Abre tu corazón a tus amigos. Pero ten claro lo que quieres con ellos, sólo descargarte o quieres ayuda. No pidas ayuda a un amigo si no estas dispuesto a seguir su consejo. 13.- Expresa lo que sientes con claridad. Si tienes dolor, rabia, decepción, exprésalo pero con la persona adecuada, en el momento correcto y el tono indicado. Si siente amor ¡exprésalo también! 14.- Revisa constantemente tus expectativas, puede que hayan cambiado. A veces creamos expectativas en función de lo que creemos que queremos pero ya sabemos que esto no siempre es así. No tengas miedo de cambiarlas. 15.- Evita el aislamiento. Conéctate con tus verdaderos amigos y desecha los vampiros energéticos. 16.- Se practico. Elige cosas sencillas que te den resultados concretos. 17.- Organiza, dirige tus objetivos con claridad y voluntad. Aclara lo que quieres y activa tus pensamientos hacia ello. 18.- Escúchate constantemente, reconoce cuales son tus verdaderos gustos y talentos. 19.- No tengas miedo de romper con antiguas formas de relacionarte. Tal vez algunas personas no comprendan lo que esta pasando dentro de ti, y traten de volverte hacia tu antigua personalidad. Suelta a aquellas personas que no respete lo que tú decidas ser. Aquellos que están verdaderamente en tu corazón, siempre estarán allí. 20.- Tu misión de vida es: Ser lo que ya eres. Poténcialo!!! Un abrazo Cortesía de la web.

AVIVA A DIARIO TÚ CRISTO INTERIOR

Hace tiempo, intercambié algunos correos electrónicos con mi amiga de Córdoba, Argentina, Ana Cristina Barión. En uno de ellos, la exhortaba a “avivar su Cristo interior”… y a modo de chanza, le decía que a ella le resultaría muy fácil “porque ya lo tienes en tu segundo nombre”. En la siguiente misiva, Ana Cristina me pidió que le escribiera algo sobre el particular. Durante meses, sentí que tenía la respuesta “en la punta de la lengua”… pero, por alguna razón, no lograba redactar nada en concreto. El viernes pasado, cenaba con mi amigo y compadre Carlos Jesús Ibarra Castellanos (él también tiene el Cristo en su segundo nombre). Lo hacíamos en el tradicional restaurante “Sorrento”, de la avenida Solano López, en Sabana Grande, Caracas. Él degustaba spaghetti napoli acompañado de un muy venezolano papelón con limón; yo: piumme alle vongole con un muy criollo tercio de cerveza Polar. El “Sorrento”, con sus viejos ventiladores de aspas en el techo, sus mesas ataviadas con manteles a cuadros y su comida casera italiana sigue siendo un sitio excelente para hablar, yantar. La cena avanzaba en medio de una de esas épicas conversaciones espirituales que suelo sostener con Carlos. Entonces, mi compadre soltó una frase memorable, que él atribuyó al maestro hindú Osho: “Buda, más que budistas, quería Budas; Cristo, más que cristianos, quería Cristos”. “Compadre –le respondí yo- esa frase bien merece un artículo”. Apenas llegué a casa, a eso de las diez y media, me puse a teclear el presente escrito, con el cual honro a mi amiga cordobesa y a mi compadre caraqueño. Buda -más que budistas- quería Budas; Cristo -más que cristianos- quería Cristos. Buda -más que budistas- quería Budas; Cristo -más que cristianos- quería Cristos. Si ves la menor diferencia entre tú y Dios, ¡no has entendido nada! “Aquel que ve a Dios en su prójimo, no necesita buscar más”, dijo alguna vez Mahatma Gandhi. “Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo”, sentenciaba dos mil años antes Jesús de Nazareth. No obstante, nos toca preguntarnos, ¿cómo puedes amar al prójimo cuando ni siquiera te amas a ti mismo? ¿Puedes saciar el hambre de tus semejantes cuando tu despensa está vacía? ¿Te convertirás en fuente de agua viva para el sediento cuando tu propio pozo está seco, cuando tú mismo mueres deshidratado? Gandhi y Jesús nos exhortaban a hallar a Dios y el Amor en el prójimo porque –previamente- ya los habían hallado en sí mismos. Y es que cuando en nuestro interior rebosamos de Dios y Amor –exactos sinónimos de acuerdo a la sabiduría del Nazareno- ya somos incapaces de hacer diferencias entre nosotros y nuestros semejantes. En ese momento, todos y Todo pasamos a ser Uno. Sí, en la plena conciencia del Amor, todos somos Uno –ni más ni menos. Por eso, desde hace tres mil años, leemos en los Upanishads (textos sacros del hinduismo): “Si ves la menor diferencia entre tú y Brahman (Dios, el Ser Superior) es porque no has entendido nada”. En el Evangelio según Tomás (apócrifo según las denominaciones cristianas), el célebre carpintero de Belén habría dicho: “Cuando de dos hagáis Uno, cuando lo interior sea igual lo exterior, cuando lo que está arriba equivalga a lo que está abajo, entonces entrareis en el Reino de los Cielos”. Mahatma Gandhi: “Aquel que ve a Dios en su prójimo, no necesita buscar más” Mahatma Gandhi: “Aquel que ve a Dios en su prójimo, no necesita buscar más” A esa plena conciencia de Dios en nosotros, a esa infinita experiencia del Amor que reúne (que religa, raíz de la palabra religión) a todos los seres en la Unidad del Padre es lo que llamamos el Cristo. Es una experiencia plena de poder y expansión porque, ¿puede haber algo más poderoso que experimentar toda la creatividad de Dios en nosotros? Convertirnos en Cristos fue, sin duda, el mayor apostolado de Jesús. ¿Que decía el ebanista judío tras sanar enfermos, arrojar demonios, mutar agua en vino y caminar sobre las aguas? Su mensaje era contundente: “¡Cosas como éstas o mayores vosotros también las haréis!” (nota, amigo lector o lectora, el mayores). ¿Quería acaso discípulos pasivos, dóciles ovejas temerosas del golpe de cayado del pastor? No, su mensaje estaba saturado de Poder: “Sois dioses”, dijo a sus discípulos y a quienes tuvieran la paciencia de escucharle. Por eso, y de acuerdo a su enseñanza, si “vuestra fe tuviera el tamaño de una semilla de mostaza y dijerais a ese monte pásate de allá para acá, se pasará; y nada os será imposible” (¡nada!). Cuando un Jesús o un Buda nos ven con unos pocos panes y peces en las manos, nos instan a pensar en grande, nos exhortan a obrar de la siguiente manera: “Multiplíquenlos y sacien el hambre de miles, de millones –sean amigos, desconocidos o enemigos”. Tras examinar estos pasajes, la frase del maestro Osho con la que comenzamos este artículo nos parece aún más lúcida: “Buda, más que budistas, quería Budas; Cristo, más que cristianos, quería Cristos”. Por eso, convertirnos en Cristos o en Budas no es una inflada pretensión de nuestros egos, una demente aspiración de nuestros espíritus: de hecho, es nuestra mayor y única necesidad espiritual. Todo lo que no es el Cristo son velos que lo ocultan
Todo lo que no es Amor son obstáculos que nos separan de la conciencia del Cristo. El místico musulmán Abubalas Ben Alarif lo dice con estas palabras: “Todo lo que no es Dios son velos que lo ocultan”; y añade: “Tú (tú como ego) eres el velo que a tu propio corazón oculta el secreto de Su misterio”. Hafiz, otro pensador mahometano, sentencia: “Tú eres tu propia barrera… ¡sáltala desde adentro!”. Cuando el Amor comienza abrirse paso en nuestros corazones, se constituye en un poderoso agente de limpieza espiritual, en un revulsivo capaz de disipar décadas de miseria psicológica, abuso emocional y miedo a vivir a plenitud (los velos que nos ocultan la conciencia del Cristo); años de pantanos y tropiezos se desvanecen como Nada, quedan abolidos en la sacra eternidad del instante presente –único hogar del Amor perfecto. Sí, cuando el Amor toma para sí un corazón… ¡lo vacía de todo lo que no es Él! Por Amor, la enfermedad se transfigura en salud; la ira cambia en misericordia; la avaricia deviene generosidad; los prejuicios dan paso a una inédita amplitud de miras; la depresión se convierte en la inútil crisálida de la que emerge gloriosa la alegría; los pomposos navíos del rencor zozobran sin protesta en la apacibles bahías del perdón; y las tenebrosas grutas que solían ser nuestros corazones se iluminan con la infinita Luz del Cristo. Dice la mística norteamericana Mary Baker Eddy: “El propósito del Amor divino es el de resucitar el entendimiento y el reino de Dios, el reino de la armonía que ya está dentro de vosotros (…) Amor, ¡qué palabra ésta! Con asombro reverente me inclino ante ella. ¡Sobre cuántos miles de mundos tiene alcance y es soberana! El Todo infinito del Bien, el Dios único, es Amor”. Prosigue esta destacada maestra espiritual: “El Amor no es algo que se coloca en un estante para tomarlo en raras ocasiones con tenacillas para azúcar y colocarlo sobre el pétalo de una rosa. Exijo mucho del Amor, exijo pruebas eficaces de él (…) A menos que éstas aparezcan, hago a un lado la palabra como algo fingido que no tiene el tañido del metal verdadero. El Amor no puede ser una mera abstracción, o bondad sin actividad y poder (¡poder!); es la silenciosa e incesante oración, el corazón rebosante que se olvida se sí mismo”. El Cristo no es una persona: es la conciencia de que el Amor es Todo No confundamos al Cristo o al Buda con personas. Ya sabemos que tanto Jesús, el ebanista nazareno, como Gautama, el príncipe hindú, no querían estar rodeados por sumisos miembros de sectas, puntuales pagadores de diezmos o esclavos del culto a la personalidad. Querían estar acompañados de Cristos o Budas –colegas tan eficaces como ellos mismos. Ambos sólo deseaban una cosa para ti: que liberaras todo tu poder personal –que, literalmente, puedas mover montañas a través de la vivencia de tu conciencia Crística o estado de Budeidad, vale decir, de la plena comprensión espiritual de que Dios es Amor y el Amor es Todo. El Cristo no es una persona: es la conciencia de que el Amor es Todo Todo “ismo” (a lo mejor, igual que yo, fuiste o eres adicto a un par de ellos) que te separa de tu conciencia del Cristo y de la serena sensación de unidad con el resto de los seres que habitan el Universo, es un obstáculo que te impide experimentar la infinita gracia del Padre-Madre. Todo gurú, corporación religiosa, institución educativa, medio de comunicación de masas, partido político, sistema ideológico, amante de turno o amigo supuesto que quiera vampirizar tu poder personal, se valdrá de “dioses ajenos” a tu Cristo interior para controlarte espiritual, mental, emocional y físicamente. Te recordará, por ejemplo, lo débil, pecador, incompetente e infame que eres para que no recuerdes tu verdadero origen –el Uno del cual emana el Todo. Se valdrán de esos “velos” dementes e imaginarios que abundan en el corazón menesteroso –aquel en el que no brilla de modo unánime el Amor- para que seas incapaz de sanarte a ti mismo y al prójimo; para que naufragues en las aguas del error y no puedas caminar –invicto- sobre ellas; para que las montañas de tu incredulidad queden intactas y tu menguada fe sea incapaz de moverlas; para que el Diluvio de tus neurosis te impida construir tu propia Arca de Salvación; para que, a mitad de camino, las divididas aguas de tu Mar Rojo se vuelquen con violencia sobre ti y te oculten la brecha abierta de libertad que habías logrado abrir con el poder del Amor. ¿Y qué debes hacer con aquel o aquella que quiera atenuar tu conciencia del Cristo, vampirizar tu energía, reducirte a un calabozo emocional o ideológico, limitar tu sagrado poder interior? Sólo una cosa: prodigarle más y más y más Amor (el significado de “dar la otra mejilla”), en la esperanza de que él o ella también despierten, lo más pronto posible, a imagen y semejanza del Uno. El místico musulmán Ibn Arabi lo dice muy claro con esta poesía que es también inmejorable plegaria: Mi corazón puede adoptar todas las formas: Es pasto para las gacelas Y monasterio para monjes cristianos Y templo para ídolos Y la Kaaba para el peregrino Y las tablas de la Torá y el libro del Corán Yo sigo la religión del Amor Cualquiera que sea el rumbo que tomen los camellos Ésa es mi religión y mi fe. Querido lector o lectora: que no te abatan los tenebrosos momentos de desaliento, las siniestras pesadillas que a veces pueblan tus noches, los sombríos pensamientos que en ocasiones se multiplican en tu mente. Ora al Padre con esta certeza: cualquier oscuridad que se incremente en Uno acaba convirtiéndose en el Amor infinito que todo lo puede, que todo lo ilumina. ¡Esa es la radiante alborada del Padre que aguarda al sincero buscador y buscadora de la Verdad! ¡Que el Cristo que mora en ti manifieste a diario Su vasto poder y bendiga cada instante presente de tu vida!Carmelo Urso

Contigo siempre estoy

Amado hijo/a, Puede ser que tú no me conozcas, pero Yo sé todo acerca de ti ... Sal.139:1 Yo sé cuándo te sientas y cuándo te levantas ... Salmo 139:2 Todos tus caminos me son conocidos ... Salmos 139:3 Conozco cuántos cabellos hay en tu cabeza ... Mateo 10:30 Pues fuiste hecho/a a mi imagen ... Génesis 1:27 Te conocí desde antes que fueses concebido/a ... Jeremías 1:4-5 Te escogí cuando planifiqué la creación ... Efesios 1:11 Tú no fuiste un error; todos tus días están escritos en mi Libro ... Sal.139:15 Fuiste hecho/a maravillosamente ... Salmo 139:1 Yo te formé en el vientre de tu madre ... Salmo 139:13 Te saqué de las entrañas de tu madre el día en que naciste ... Salmo 71:6 He sido mal presentado por los que no me conocen ... Juan 8:41-44 Yo no estoy lejos ni enojado; soy la completa expresión del amor, manifestado en mi Hijo, Jesús ... 1 Juan 4:9 Es mi deseo amarte, simplemente, porque fuiste creado para ser mi hijo/a y Yo ser tu Padre ... 1 Juan 3:1 Yo te ofrezco más de lo que tus padres te han dado o te darían jamás. Mt.7:11 Porque Yo soy el Padre perfecto ... Mateo 5:48 Toda buena dádiva que recibes procede de Mí ... Santiago 1:17 Yo soy tu Proveedor y suplo todas tus necesidades ... Mateo 6:31-33 Mi plan para tu futuro está lleno de esperanza ... Jeremías 29:11 Porque te amo con amor eterno ... Jeremías 31:3 Mis pensamientos hacia ti son incontables, como la arena del mar. Sal.139:17 Yo estoy en medio de ti y te salvaré; me gozaré sobre ti con alegría. Sof.3:17 Nunca dejaré de hacerte bien ... Jeremías 32:40 Si oyes mi palabra y la guardas, serás mi especial tesoro ... Éxodo 19:5 Deseo plantarte con todo mi corazón y con toda mi alma ... Jeremías 32:41 Deseo mostrarte cosas grandes y maravillosas ... Jeremías 33:3 Si me buscas con todo el corazón, me encontrarás ... Deuteronomio 4:29 Deléitate en mí y Yo te concederé los deseos de tu corazón ... Salmos 37:4 Porque Yo soy el que pongo en ti el querer como el hacer ... Filipenses 2:13 Soy poderoso para hacer en ti mucho más de lo que tú te imaginas ... Ef. 3:20 Yo soy tu gran Consolador ... 2 Tesalonicenses 2:16-17 Soy el Padre que te consuela en todas tus tribulaciones ... Salmos 46:1 Yo estoy cerca de ti cuando tu corazón está quebrantado ... Salmos 34:18 Como el pastor carga su oveja, Yo te he llevado cerca de mi corazón. Is.40:11 Un día quitaré toda lágrima de tus ojos y todo el dolor que has sufrido en la tierra ... Apoc. 21:4 Yo te amo tanto, que envié a mi Hijo, Jesús, para que tengas vida eterna. Jn.3:16 Porque en Jesús es revelado mi amor por ti ... Romanos 5:8 Él es la representación exacta de mi ser ... Juan 14:7-9 Él vino a demostrarte que Yo estoy por ti, no contra ti ... Romanos 8:31 Y para decirte que no me acordaré más de tus pecados ... Hebreos 10:17 Jesús murió para que tú te reconciliaras conmigo ... Romanos 5:1 Su muerte fue la máxima expresión de mi amor por ti ... 1 Juan 4:10 Yo lo di todo por ganar tu amor... Romanos 8:32 Ven a casa y celebraré la fiesta más grande que el cielo haya visto jamás... Lucas 15:7 Yo siempre he sido y siempre seré .. Padre... Mateo 6:9 Mi pregunta para ti es... ¿Quieres ser mi hijo/a? ... Juan 1:12-13 Estoy con los brazos abiertos esperando por ti... Lucas 15:20 Solo tienes que recibir a mi Hijo, Jesús, en tu corazón... Juan 1:12 Con todo mi amor, Tu Padre Celestial

LA LEY DEL ÉXITO

PARAMAHANSA YOGANANDA Como lograr prosperidad, salud y felicidad mediante el poder del Espíritu. “Aquel que busca a Dios es el más sabio de los hombres; quien le ha encontrado es el más exitoso entre todos”. LO NOBLE Y NUEVO Canta canciones que nadie ha cantado, Alberga pensamientos que nadie ha concebido, Camina por senderos que nadie ha transitado, Derrama lágrimas por Dios como nadie ha vertido, Brinda paz a quienes ha brindado, Reclama como tuyo a quien en todas partes es repudiado. Ama con un amor que nadie ha sentido, Y afronta la batalla de la vida con brío renovado. MI DERECHO DIVINO DE NACIMIENTO Fui creado a imagen de Dios y lo buscaré primeramente, asegurándome de establecer verdadero contacto con Él; después, si es su voluntad, pueda todo lo demás –sabiduría, abundancia, salud- ser añadido como parte de mi derecho divino de nacimiento. Deseo obtener éxito sin medida, mas no de fuentes terrenales, sino de las manos de Dios que todo lo poseen, que todo lo pueden, que todo lo dan. LA LEY DEL ÉXITO ¿Es posible que exista algún poder capaz de revelarnos ocultas vetas de riquezas y tesoros insospechados? ¿Existe alguna fuerza a la cual podamos recurrir en nuestra búsqueda de la salud, la felicidad y la iluminación espiritual? Los santos y sabios de la India afirman que tal poder existe. Ellos han demostrado la eficacia de los verdaderos principios espirituales, eficacia que puede ser también comprobada por cualquiera de nosotros, siempre que estemos dispuestos a estudiarlos y aplicarlos objetivamente. Tu éxito en la vida no depende solamente de tu habilidad y entrenamiento personal, sino también de tu decisión para aprovechar las oportunidades que se te presentan. Las oportunidades se crean en la vida; ellas no vienen por azar. Todas las oportunidades que surgen en tu sendero han sido creadas por ti mismo, ya sea en la actualidad o en el pasado; un pasado que incluye tus vidas anteriores. Puesto que tú mismo te has ganado dichas oportunidades, has de aprovecharlas al máximo. Si haces uso de todos los medios externos accesibles, así como también de tus habilidades naturales para vencer cada obstáculo que se presente en tu sendero, desarrollarás los poderes que Dios te ha otorgado: poderes ilimitados, que fluyen de los potenciales más íntimos de tu ser. Posees el poder de pensar y el poder de la voluntad: ¡utiliza al máximo tales dones divinos! El poder del pensamiento Tú manifiestas éxito o fracaso de acuerdo al curso habitual de tus pensamientos. ¿Cuál es en ti la tendencia más fuerte: los pensamientos de éxito o los de fracaso? Si tu mente se encuentra por lo general en un estado negativo, un pensamiento positivo ocasional no será suficiente para atraer el éxito. Pero si piensas en forma correcta, llegarás a la meta aun cuando parezca que te envuelven las tinieblas. Tu mismo eres el único responsable de tu destino. Nadie más responderá por tus acciones cuando llegue el momento del juicio final. Tu labor en el mundo –en la esfera en la cual te ha colocado tu propio karma, es decir, el efecto de tus acciones pasadas- no puede ser desarrollada sino por una sola persona: tu mismo. Y tu trabajo puede ser llamado, en verdad, un “éxito”, únicamente en la medida en que haya servido en alguna forma a tu prójimo. No es aconsejable revisar mentalmente un determinado problema en forma constante. Conviene dejarlo descansar ocasionalmente, dándole así tiempo para que se aclare por sí mismo; pero cuida de que tú no descanses en forma prolongada que llegues a olvidarte completamente de discernir. Aprovecha, más bien, dichos períodos de reposo para profundizar más en tu interior, sumergiéndote en la honda paz de tu íntimo ser. Entonces, una vez que estés en armonía con tu propia alma, serás capaz de analizar todas tus acciones; y si adviertes que tus pensamientos o tus obras se han desviado de la meta, podrás corregir su dirección. Este poder de divina “sintonización” (o armonización) puede desarrollarse a través de la práctica y del esfuerzo. La voluntad es el motor Para triunfar en cualquier empresa, además de mantener tus pensamientos en un nivel positivo, debes emplear paralelamente el poder de la voluntad y una actividad continua. Todo el mundo de las manifestaciones externas no es sino el producto de la voluntad; mas dicho poder no siempre es empleado en forma consciente. Así como existe una voluntad consciente, existe también una voluntad mecánica. El motor de todos tus poderes es la volición, la “fuerza de voluntad”. Sin ella no puedes caminar, conversar, trabajar, pensar o sentir. La voluntad es, pues, la fuente de donde brotan todas tus acciones. Si quisieras suspender el ejercicio de la voluntad, sería preciso que permanecieses tanto física como mentalmente en la inactividad más absoluta, ya que en el mero acto de mover una mano, por ejemplo, estas haciendo uso de la voluntad. De hecho es imposible vivir sin hacer uso de esta fuerza. La voluntad mecánica consiste en el empleo del poder la voluntad en forma inconsciente. La voluntad consciente es una fuerza vital que se acompaña siempre de determinación y de esfuerzo; es un motor que te entrenas en ejercer la voluntad en forma consciente, y no mecánica, debes paralelamente asegurarte que los objetivos perseguidos por tal voluntad sean constructivos y valiosos. Con el objeto de desarrollar el poder dinámico de la voluntad, es útil proponerse realizar alguna de las cosas que te hayan parecido irrealizables hasta aquí, comenzando primero por las más simples; luego, a medida que tu confianza se fortalece y tu voluntad se torna mas dinámica, puedes intentar realizaciones más difíciles. Una vez que estés seguro de haber elegido bien tu meta, no debes aceptar por ningún motivo someterte al fracaso. Ha de dedicarse toda la fuerza de la voluntad a la consecución de un solo objetivo a la vez, sin dejar jamás algo a medio acabar para emprender algo nuevo; se evita así la dispersión de energías. Puedes controlar tu destino La mente es la creadora de todo. Es por ello que deberías dirigir tu mente en tal forma que solo cree el bien. Si te aferras a un determinado pensamiento, aplicando en ello tu fuerza de voluntad dinámica, dicho pensamiento llegará finalmente a manifestarse en forma externa y tangible. Y es así que, cuando eres capaz de utilizar tu voluntad con fines únicamente constructivos, te conviertes en el amo de tu propio destino. Se han mencionado recientemente tres importantes vías a través de las cuales es posible activar la voluntad, tornándola verdaderamente dinámica: 1)elige una tarea sencilla o alguna actividad que jamás hayas dominado bien, y proponte desarrollarla en forma exitosa. 2) asegúrate de que tu elección haya recaído sobre algo factible y constructivo a la vez, rechazando toda idea de fracaso. 3) concéntrate en un solo objetivo, aplicando todas tus capacidades y aprovechando cuanta oportunidad se te presente para materializar tu propósito. Mas debes siempre procurar obtener la certeza interior –nacida de la serena profundidad de tu mas intimo ser- de que lo que persigues es algo correcto, que te conviene conseguir, y que está de acuerdo con los designios divinos. Una vez obtenida dicha seguridad, puedes entonces aplicar toda la fuerza de tu voluntad para asl alcanzar tu objetivo, pero manteniendo siempre tus pensamientos concentrados en Dios: la fuente suprema de todo poder y de toda realización. EL TEMOR AGOTA LA ENERGÍA VITAL El cerebro humano es un almacén de energía. Dicha energía esta siendo constantemente utilizada en los movimientos musculares, en el trabajo del corazón, los pulmones y el diafragma, en el metabolismo de las células tisulares y sanguíneas y en la labor del sistema telefónico sensitivo-motor de los nervios. Además de todo esto, una tremenda cantidad de energía vital se consume en todos los procesos intelectuales, emotivos y volitivos. El temor agota la energía vital; este es uno de los mayores enemigos de la fuerza de voluntad dinámica. La fuerza vital que fluye habitualmente a través de los nervios en forma constante, es exprimida de ellos de tal manera a causa del temor, que los nervios mismos se comportan como si estuviesen paralizados, y la vitalidad de todo el cuerpo se reduce. El temor no te ayuda alejarte del objeto que lo provoca, sino que solamente debilita tu fuerza de voluntad. Urgido por el temor, el cerebro genera un impulso inhibidor que actúa sobre todos los órganos del cuerpo, constriñendo el corazón, interrumpiendo las funciones digestivas, y provocando numerosas otras perturbaciones físicas. Cuando se mantiene la conciencia enfocada en Dios, no se puede abrigar temor alguno; se dispone entonces la capacidad para vencer todos los obstáculos, a través del valor y la fe. Un “deseo” es una aspiración carente de energía. Un deseo puede o no ser seguido de una intención, esto es, del proyecto de realizar algo concreto, de satisfacer, de hecho, un determinado anhelo. Mas querer significa decir: “trabajo y trabajaré siempre, hasta que consiga cumplir mi deseo”. Toda vez que ejerces tu fuerza de voluntad, pones en acción el poder de la energía vital; mas no sucede así cuando deseas en forma meramente pasiva el poder conquistar un determinado objetivo. LOS FRACASOS DEBERÍAN INCITAR A LA DETERMINACIÓN Incluso los fracasos deberían actuar como estimulantes sobre tu fuerza de voluntad y sobre tu crecimiento material y espiritual. Toda vez que se ha fracasado en cualquier proyecto, es conveniente analizar cada factor en la situación, con el objeto de eliminar toda posibilidad futura de repetir los mismos errores. La estación del fracaso es el periodo mas propicio para sembrar las semillas del éxito. Aun cuando seas azotado por el látigo de las circunstancias, mantén la cabeza erguida. No importa cuantas veces hayas fracasado, trata siempre una vez más. Aun cuando creas que ya no podrás continuar luchando, o que has hecho ya todo cuanto podías, lucha siempre, hasta que tus esfuerzos se vean coronados por el éxito. Un breve relato aclarara el punto anterior. A y B se encontraban luchando. Al cabo de un largo tiempo, A se dijo a sí mismo: “un momento mas, y caeré desplomado”, mas, simultáneamente B pensaba: ¡”solo un golpe más, y habré triunfado!” y, asestándolo, vio cómo A se desplomaba. Así debes ser tu: asesta siempre ese golpe final. Utiliza el invencible poder de la voluntad para superar todas las dificultades de la vida. Cuando, luego de un fracaso, reinicias tus esfuerzos con renovados bríos, tales esfuerzos son verdaderos agentes de crecimiento; mas para que den fruto, deben estar bien planeados e imbuidos de una fuerza de voluntad dinámica y de una atención siempre creciente. Supone que has fracasado hasta el presente. Seria necio, entonces, aceptar el fracaso como un decreto del “destino”. Es preferible morir luchando, antes que abandonar tus esfuerzos mientras exista aun una posibilidad de realizar algo más; pues, incluso cuando llegue la muerte, pronto deberás reiniciar tu lucha en otra vida. Tanto el éxito como el fracaso no son sino los justos resultados de tus obras pasadas, más tus obras actuales. De modo que deberías estimular todos los pensamientos de éxito de tus vidas pasadas, hasta que, una vez revitalizados, se tornen capaces de dominar la influencia de todas las tendencias al fracaso que existan en tu vida presente. La diferencia entre un hombre de éxito y un hombre fracasado no reside en la cantidad o magnitud de las dificultades con que se han enfrentado ambos, sino en que el primero, aun cuando haya afrontado quizás mayores dificultades, ha dominado el arte de rechazar siempre toda idea de fracaso. Deberías transferir tu atención del fracaso al éxito, de las preocupaciones a la calma, de las divagaciones mentales a la concentración, de la inquietud a la paz, y de la paz a la divina dicha interior. Cuando alcances este último estado de realización del ser, habrás cumplido gloriosamente con el propósito de tu vida. La necesidad del auto análisis Otro secreto del progreso consiste en el auto análisis. La introspección es un espejo en el cual te es posible contemplar algunos recodos de tu mente; sin su práctica, estos permanecerían ocultos a tu vista. Diagnostica la causa de tus fracasos y – haciendo un balance de tus buenas y malas tendencias- analiza lo que eres, lo que deseas llegar a ser, y cuales con los defectos que te lo impiden. Determina primero cual ha de ser la verdadera naturaleza de tu obra personal –es decir, cual es tu misión en la vida- para aplicarte luego a la tarea de transfórmate en lo que deberías y quieres ser. A medida que tu mente se mantenga cada vez más enfocada en Dios, y te sintonices así con su voluntad, progresarás en tu sendero con una seguridad cada vez mayor. Aun cuando tu propósito fundamental consiste en encontrar tu camino de regreso hacia Dios, tienes que desempeñar también una determinada labor en el mundo exterior. Y es la voluntad, combinada con la iniciativa, lo que te ayudará a reconocer y cumplir dicha labor. El poder creador de la iniciativa ¿En que consiste la iniciativa? Ella es una intima facultad creadora, una chispa del creador infinito en tu interior. Es ella quien te dota del poder de crear algo que nadie ha creado jamás, impulsándote a realizar las cosas en una forma nueva, original. Si observas las obras de un individuo de iniciativa, te parecerán tan espectaculares como un meteorito. Creando algo a partir aparentemente de la nada, dicha persona te demuestra lo que parece imposible puede tornarse posible, a través del empleo personal del tremendo poder inventivo del espíritu. La iniciativa te capacita para pararte sobre tus propios pies, libre e independiente; es uno de los atributos del éxito. Contempla la imagen de Dios en todos los hombres Muchos son los que suelen justificar sus propias faltas, mas juzgan duramente las ajenas; deberíamos invertir tal actitud, excusando los defectos de los demás, mas examinando crudamente los propios. Puede que, en determinadas ocasiones, sea indispensable analizar a otras personas; en tal caso, lo importante es recordar que, en el acto del análisis, debes mantener tu mente libre de todo prejuicio. Si sostienes un buen espejo firmemente en tus manos, reflejará los objetos que coloques ante él en forma fiel, sin distorsión alguna, así mismo una mente imparcial actúa como un perfecto espejo firmemente sujeto, en el cual se reflejan fielmente las imágenes de las personas, sin ser distorsionadas por las oscilaciones de los juicios precipitados. Aprende a ver a Dios en todos los hombres, independientemente de su raza o credo. Solo cuando comiences a sentir tu unidad con todo ser humano, conocerás qué es, en verdad, el amor divino, y no antes. A través del servicio mutuo nos olvidamos de nuestro pequeño ser y vislumbramos al único ser infinito, al Espíritu que une a todos los hombres. Los hábitos del pensamiento controlan tu vida Los hábitos tienen el poder de acelerar o de retardar el éxito. Son tus hábitos mentales cotidianos los que modelan tu vida; ella no se rige tanto por tus inspiraciones pasajeros o brillantes ideas. Los hábitos del pensamiento funcionan como imanes, atrayendo hacia ti determinados objetos, personas o condiciones. Los buenos hábitos del pensamiento te capacitan para atraerte diversos beneficios y oportunidades, mientras que los malos hábitos del pensamiento te atraen hacia personas de mentalidad materialista y hacia ambientes favorables. Si aspiras a acabar con un mal habito, debilítalo primero evitando toda circunstancia tendiente a provocarlo o a estimularlo, mas evita concentrarte en él, en tu celo por evadirlo. Encauza luego tu mente hacia algún buen habito, cultivándolo en forma constante, hasta que se convierta definitivamente en parte de tu ser. Hay en nuestro interior dos fuerzas opuestas, entregadas a una lucha constante. Una de ellas nos insta a hacer lo que no debiésemos, mientras que la otra nos urge a realizar lo debido, lo que parece difícil; una es la voz del mal, y la otra es la voz del bien, o de Dios. A través de duras lecciones cotidianas, algún día llegarás a ver claramente que los malos hábitos alimentan el árbol de los insaciables deseos materiales, mientras que los buenos hábitos alimentan el árbol de las aspiraciones espirituales. Deberías concentrar tus esfuerzos cada vez más en desarrollar exitosamente el árbol de la espiritualidad, de modo que puedas algún día cosechar del fruto maduro de la realización de tu verdadero ser. Si eres capaz de liberarte de todo tipo de malos hábitos, y eres capaz de actuar correctamente porte te nace hacerlo – y no solamente con el objeto de evitar el dolor que acompaña a una mala acción- sabrás entonces que estás progresando de verdad en el espíritu. Solamente cuando desechas de ti todos tus malos hábitos, eres verdaderamente libre. Tu alma jamás conocerá la libertad mientras no llegues a ser el verdadero amo de ti mismo, mientras no seas capaz de obligarte de realizar lo debido, aun cuando no lo desees. En este poder de autocontrol, yace la semilla de la libertad eterna. Se han mencionado ya diversos importantes atributos del éxito: los pensamientos positivos, la voluntad dinámica, el auto-análisis, la iniciativa y el autocontrol. Numerosos libros populares destacan una o más de estas condiciones, más no prestan atención alguna al poder divino que yace en fondo de todas ellas. La “sintonización” (armonización) con la voluntad divina constituye el factor más importante para atraer al éxito. El poder de la voluntad divina es la fuerza que mueve el cosmos y todo cuanto hay en él. Fue la Voluntad de Dios la que arrojó las estrellas en el espacio y es Su Voluntad la que sostiene a los planetas en sus orbitas, y dirige los ciclos de nacimiento, crecimiento y decadencia en todas las formas de la vida. El poder de la voluntad divina La voluntad divina no conoce fronteras; opera a través de las leyes tanto conocidas como desconocidas, tanto naturales como aparentemente sobrenaturales. Ella puede modificar el curso de un destino, resucitar a los muertos, arrojar montañas al mar, y crear nuevos sistemas solares. El hombre, creado a imagen de Dios, posee también en su interior esa misma omnipotente fuerza de voluntad. La suprema responsabilidad del hombre consiste en descubrir cómo mantenerse en armonía con la Voluntad Divina; y ello se logra a través de la práctica de la meditación (1) en forma correcta. (1) La meditación es aquel tipo especial de concentración en la cual la atención se ha liberado –mediante la aplicación de técnicas científicas de yoga- de la inquietud del estado en que se es consciente del cuerpo, para enfocarse totalmente en Dios. Las lecciones de self-realization fellowship proporcionan instrucción detallada sobre ésta ciencia de la meditación (nota del editor). Cuando actúa guiada por el error, la voluntad humana nos extravía; mas cuando es guiada por la sabiduría, dicha voluntad humana se encuentra sintonizada con la voluntad divina. Dios abriga un plan para cada uno de nosotros, y si pudiésemos seguirlo fielmente, contaríamos con una guía interior que nos salvaría de los abismos de la desgracia; mas frecuentemente su plan se ve oscurecido por los conflictos de nuestra vida, y perdemos así dicha guía. Dijo Jesús: “cúmplase tu voluntad”. Cuando el hombre sintoniza su voluntad con la voluntad de Dios –la cual opera guiada por la sabiduría- él está de hecho empleando la voluntad divina. Todos los hombres pueden llegar a alcanzar la armonía perfecta con la voluntad del Padre Celestial. Por medio de la práctica de las técnicas correctas de meditación, desarrolladas en la antigüedad por los sabios de la India. Del océano de la abundancia Tal como todo poder yace en la voluntad divina, así también todo don espiritual y material fluye de la inagotable fecundidad divina. Con el objeto de capacitarte para recibir los dones de Dios, debes desterrar de tu mente toda idea de limitación y de pobreza. La Mente Universal es perfecta y no conoce carencia alguna: si deseas ponerte en contacto con tan infalible fuente de abastecimiento, debes mantener en tu mente una conciencia de abundancia, aun cuando no sepas de donde podrá llegarte el próximo centavo, evita toda aprensión. Si realizas tu parte en la faena, confiando en que Dios realizará la suya, descubrirás que misteriosas fuerzas vienen en tu ayuda, y que tus deseos constructivos se materializan prontamente. Semejante confianza, así como también una conciencia de abundancia, se logran por medio de la meditación. Puesto que Dios es la fuente de todo poder, paz y prosperidad, no persigas tus deseos ni te pongas en acción jamás, sin comulgar con Él primero. Al proceder de ésta forma, pondrás tanto tu voluntad como tu actividad en la disposición adecuada para conquistar las más altas metas. Tal como no puedes transmitir ningún mensaje a través de un micrófono arruinado, tampoco es posible emitir plegaria alguna mediante un micrófono mental descompuesto por la inquietud. Repara, por lo tanto, tu micrófono mental y aumenta la receptividad de tu intuición, por medio del ejercicio de una profunda calma interior; de esta forma te capacitarás tanto para transmitirle tus mensajes a Dios de manera efectiva, como para recibir sus respuestas. La vía de la meditación Una vez que has reparado tu radio mental y te encuentras serenamente sintonizado con vibraciones constructivas, ¿cómo puedes hacer uso de dicho instrumento psicológico para ponerte en contacto con Dios? El método correcto de meditación te aporta la vía. A través del poder de la concentración y de la meditación, es posible encauzar el inagotable potencial de tu mente en tal forma que te conduzca hacia la materialización de tus deseos, protegiendo a la vez todas las puertas contra la entrada del fracaso. Todos los hombres y mujeres de éxito dedican un tiempo considerable a la concentración profunda. Ellos son capaces de sumergirse hondamente en el océano de sus propias mentes, descubriendo allí perlas de las soluciones correctas para los problemas que les preocupan. Si aprendes cómo retirar tu atención de todos los objetos de distracción, concentrándola por entero en un solo objeto, aprenderás también cómo atraer a voluntad todo cuanto necesites. Antes de comprometerte en cualquier asunto de trascendencia, siéntate serenamente, aquieta tus sentidos y tus pensamientos, y medita profundamente; será guiado entonces por el gran Poder Creador a continuación, deberás emplear todos los medios materiales necesarios para conquistar tu meta. No necesitas en tu vida sino solamente aquellos objetos que te servirán de ayuda en la realización de tu propósito fundamental. Todo aquello que tal vez deseas, mas no necesitas, puede desviarte de tal propósito. Solo se alcanza el éxito cuando se subordina todo lo demás en función de tu objetivo primordial. El éxito se mide por la felicidad Piensa detenidamente si acaso la conquista de la meta que has elegido te significará o no el éxito. ¿Qué es lo que constituye el éxito? Si dispones, por ejemplo, de salud y de riquezas, mas tienes conflictos con todo el mundo –incluso contigo mismo- entonces tu vida no es ciertamente exitosa. Vana se vuelve tu existencia cuando no puedes encontrar en ella la felicidad. Cuando pierdes tu fortuna, has perdido poco; cuando pierdes la salud, has perdido algo de mayor trascendencia; mas cuando pierdes tu paz mental, entonces has perdido, en verdad, el mayor tesoro. El éxito, por lo tanto, debería medirse por el criterio de la felicidad, es decir, por tu capacidad para permanecer en serena armonía con las leyes del cosmos. No es posible medir correctamente el éxito aplicando los barómetros mundanos de la riqueza, el prestigio y el poder, ya que ninguno de ellos garantiza la felicidad, salvo que sean empleados en forma correcta. Y para poder hacer un uso correcto de tales dones, debemos poseer sabiduría, y amar a Dios y a los hombres. Dios no te premia ni te castiga. Él te ha dotado del poder de autopremiarte o de autocastigarte, por medio del uso o abuso que hagas de tu propia razón y de tu fuerza de voluntad. Cuando se transgreden las leyes de la salud, la prosperidad y la sabiduría, inevitablemente se debe sufrir la enfermedad, la pobreza y la ignorancia. Así pues, deberías fortalecer tu mente, y rehusar continuar soportando la carga de tus propias debilidades psicológicas o morales, adquiridas en el pasado: quémalas en el fuego de tus divinas resoluciones presentes y de tus buenas obras actuales; a través de esta constructiva actitud, alcanzarás la libertad. La felicidad depende en cierto grado de las condiciones externas, pero, fundamentalmente, de nuestras actitudes mentales. Para ser felices deberíamos poseer buena salud, una mente equilibrada, una vida próspera, un trabajo adecuado, un corazón agradecido y, sobre todo, sabiduría o conocimiento de Dios. Si adoptas la firme resolución de ser feliz, ello te ayudará. No esperes que las circunstancias se modifiquen, pensando erróneamente que es en ellas en donde yace el problema. No hagas de la infelicidad un habito crónico, afligiendo así a quienes te rodean y a ti mismo. El hecho de que seas feliz constituye una verdadera bendición, tanto para ti mismo como para los demás. Si posees la felicidad, lo posees todo; ser feliz es estar en armonía con Dios. Tal capacidad de ser feliz viene a través de la meditación. Permite que el poder de Dios guié tus esfuerzos Pon en acción el poder que ya tienes, empleándolo en propósitos constructivos, y desarrollaras así mayor poder. Avanza en tu sendero con una actitud de inquebrantable determinación, empleando todos los atributos del éxito en tu empresa. Sintonízate con el Poder Creador del espíritu. Estarás entonces en contacto con la Inteligencia Infinita, capaz de guiarte y de resolver todos los problemas. Así, desde la dinámica fuente de tu ser, manará un interrumpido flujo de poder que te capacitará para desempeñarte en forma creativa en cualquiera esfera de actividad. Antes de decidir cualquier asunto de trascendencia, siéntate en silencio, pidiéndole al Padre su bendición. Si obras así, en el fondo de tu mente, estará su Mente; y en el fondo de tu voluntad, Su Voluntad. No puedes fracasar si Dios trabaja contigo; y cuando así sucede, todas tus facultades aumentan su poder. Cada vez que realizas tu trabajo con la idea de servir a Dios, recibes sus bendiciones. Aun cuando tu trabajo en esta vida sea humilde, no te sientas obligado a justificarte por ello; siéntete mas bien orgulloso de estar cumpliendo con la tarea que el Padre te ha dado. Él te necesita en tu lugar particular, no todos pueden desempeñar el mismo papel. Mientras trabajes con el objeto de complacer a Dios, todas las fuerzas cósmicas colaborarán armoniosamente contigo. Cuando convenzas a Dios de que le deseas a Él por encima de todo, estarás en armonía con Su Voluntad. Cuando continúas buscándole, a pesar de todos los obstáculos que surgen a tu paso para alejarte de Él, ésta es la voluntad humana en su forma más altamente constructiva. Y es en ésta forma como pondrás en acción la Ley del Éxito, conocida por los sabios de la antigüedad, y comprendida por todo ser humano que haya alcanzado el verdadero éxito. El Poder Divino está en tus manos, si realizas un decidido esfuerzo por hacer uso de el para alcanzar la salud, la felicidad y la paz. En la medida en que abarque éstas metas en tu vida, avanzarás ciertamente por el camino de la autorrealización (o realización de tu ser espiritual), hacia tu verdadera morada en el Señor. AFIRMACIÓN Padre Celestial, yo razonaré, ejercer mi voluntad y actuaré, mas te pido que seas Tu, Padre Celestial, quien guié siempre mi razón, mi voluntad y mi acción, hacia la meta correcta.

Los beneficios de la meditación.

desconciertan a los científicos de la Universidad de Yale Los investigadores usaron imágenes de resonancia magnética funcional para determinar cómo el cerebro de los meditadores difería de los sujetos que no estaban meditando. Las zonas sombreadas en zonas de altas luces azules indican la disminución de la actividad en los cerebros de los meditadores. (Imagen Universidad de Yale). Científicos de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, se manifestaron “desconcertados” por los grandes beneficios de la meditación en el cerebro del ser humano, en cuanto a favorecer el desarrollo de personas felices y en el beneficio en enfermedades como autismo y esquizofrenia. Un completo informe de sus investigaciones se envió el 21 de noviembre a las actas de la Revista de Ciencias. Tras investigar respuestas cerebrales en meditadores, expertos descubrieron que la meditación actúa directamente en las áreas asociadas a soñar despierto, trastornos psiquiátricos, autismo y esquizofrenia. Una buena capacidad de meditación también resultó directamente asociada a un alto nivel de felicidad, explica el Doctor Judson A.Brewer, profesor asistente en psiquiatría y autor principal del estudio. “La meditación ha demostrado que ayuda en una variedad de problemas de salud, tales como el tabaquismo, el cáncer, e incluso puede prevenir la psoriasis”, agregó el Dr. Brewwer. Tanto a experimentados a como novatos de tres diferentes prácticas de meditación y a los no meditadores, se les efectuó una resonancia magnética en el cerebro. En la imagen del cerebro reportada por la resonancia se reveló una menor actividad cerebral en los meditadores, en las zonas sombreadas en azul. Esta notoria disminución de la actividad en el cerebro corresponde a las áreas de la “red de acción predeterminada”, que se encuentra en la corteza frontal y posterior medial, esto fue notable en los meditadores con experiencia. Según el informe, ellos son capaces de desconectarse o bajar la actividad de las áreas implicadas con trastornos de atención, déficit de atención con ansiedad, trastornos de hiperactividad e incluso de las área donde se registran las acumulaciones de las placas beta amieloides que ocurren en la enfermedad de Alzheimer. “Meditadores experimentados parecen desconectar áreas del cerebro asociadas con pensamientos errantes, la ansiedad y algunos trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia”, señala el informe. Se registró además la actividad cerebral en los momentos de descanso y se constató que los que habitualmente practican la meditación tienen mayor actividad en el área del presente conocimiento y menos en el “yo” centrado, según describen los psiquiatras. “La capacidad de la meditación para ayudar a las personas a mantenerse, ha sido parte de las prácticas filosóficas y contemplativas desde hace miles de años”, dijo el Doctor Brewer. Por el contrario, explica el doctor, las características de muchas formas de enfermedad mental son una preocupación centrada en los pensamientos, donde una buena meditación puede actuar en su beneficio. “Esto nos da algunas pistas de cómo funcionan los mecanismos neurales y la forma en que podrían estar trabajando clínicamente”, agrega el médico psiquiatra. Prácticas de meditación del oriente como Yoga y Falun Dafa (conocida también como Falun Gong) son difundidas por sus beneficios en la salud. “El cuerpo humano no debe tener enfermedades, las enfermedades pertenecen a estados incorrectos…”. “Por lo tanto, para regresar a aquel estado original sin enfermedades es necesario descartar los apegos que atan al ser humano a cosas negativas”, afirma Li Hongzhi, maestro de Falun Dafa, práctica milenaria conocida en oriente como Falun Gong. Fuente: lagranepoca.com

lunes, 23 de julio de 2012

Ecos De Luz....

Aveces cuando caminamos entre tinieblas nos empeñamos en mirar al suelo para buscar la salida...y de lo k no nos damos cuenta, es de que si miramos al cielo veremos que hay un montón de estrellitas alumbrándonos el camino correcto para seguir avanzando y encontrar la salida hacia la luz para dejar la oscuridad atrás..

Ecos De Luz...

"A la naturaleza le encanta darte sorpresas. Dios ama la diversión. Él siempre te da sorpresas, Algunas agradables y otras desagradables, Pero ambas te hacen crecer. Es más, creces mucho más con las desagradables que con las agradables." Sri Sri Ravi Shankar
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